Citywire - Para inversores profesionales

Suscríbase de manera gratuita para recibir nuestras últimas noticias con análisis y comentarios de nuestros equipos. La suscripción tan solo le llevará un minuto.

Javier Estévez: "Había que gestionar las emociones"

Javier Estévez: "Había que gestionar las emociones"

Javier Estévez

Socio y director - Abante

El acontecimiento de Lehman Brothers cambió sin duda la forma de entender y enfrentarnos a los mercados financieros. Es cierto que, en el mismo momento que se conoció la noticia, aun siendo conscientes de la gravedad y del impacto de la misma, no podíamos imaginar el impacto que iba a tener para todos. 

Pronto nos dimos cuenta de que, aunque la diversificación de gestores y de zonas geográficas atenuaría el impacto en las carteras de los clientes, la generalidad de la caída y la rapidez de la misma nos obligaba a establecer una estrategia de mayor calado con nuestros clientes. 

Tras enfocar nuestra opinión y estrategia con el equipo de gestión de Abante, nuestra máxima preocupación era llamar y hablar con todos los clientes e inversores que habían confiado en Abante la gestión de su patrimonio, era fundamental que supieran de primera mano el impacto real en sus carteras y, sobre todo, que tenían a sus asesores trabajando sobre ello. 

Posteriormente y aún más con una estrategia de medio plazo, decidimos confiar en el modelo que habíamos aplicado. Si los perfiles de riesgo estaban bien establecidos y la gestión de los fondos era rápida y adecuada a las circunstancias, debíamos hacer llegar a los inversores que había que mantener las carteras y dejar que las decisiones tácticas de gestión se aplicaran en los meses siguientes.

Confirmamos con los clientes que sus circunstancias personales no habían variado, que no había necesidades de liquidez urgentes, proyectos distintos a los que podíamos conocer hasta la fecha que nos obligaran a cambiar la estrategia.

Realizado este trabajo, el mayor acierto fue transmitir unas semanas después y en un acto público nuestra opinión y visión del mercado, aquella conferencia de principios de noviembre de 2008 es algo que muchos clientes hoy nos siguen agradeciendo. 

Finalmente, había que gestionar las emociones y los acontecimientos que vinieron después, las caídas de los mercados y todas las noticias que pusieron a prueba, tanto a inversores como a asesores.  

Cierto es que, en marzo de 2009, momento que pocos recuerdan, comenzó una mejora el mercado que sirvió para recuperar algo de la confianza perdida. 

Todos los que vivimos esos momentos sabemos que hay un antes y un después, pero en nuestra opinión no debemos de considerar como cíclico un acontecimiento que sin duda fue singular, único y excepcional. Todos, inversores y asesores, tenemos la obligación de aprender de ello para no cometer los mismos errores y la personal de superarlo y ver todo el crecimiento y recuperación que las economías han tenido desde entonces.